Desde hace algunos años se ha puesto de moda una costumbre que muy bien podría haber acabado con el cine tal y como lo conocemos: unos lo llaman “piratería”, otros lo conocen como “bajarse películas de internet.”
Cabría distinguir en este caso lo que es piratería y lo que no. Siempre desde mi punto de vista, ya que este blog lo escribo yo y el cuchillo es mío. Hagámonos unas cuantas preguntas ¿Qué es la piratería? Una búsqueda rápida por internet nos llevará a concluir que los piratas eran unos señores que robaban a los barcos que surcan el mar mediante el uso de la fuerza y la intimidación. Fueron muy famosos entre los siglos XVI y XVIII en las aguas del Atlántico y en el Caribe. Lo que viene a mostrarnos que no eran más que simples ladrones. Gente que roba a otra su dinero, el fruto de su trabajo, y se lo queda para obtener un beneficio o para gastarlo alegremente en ron y putas.
Por tanto un pirata, en lo que se refiere al cine, sería aquella persona que se aprovecha del trabajo de los demás para obtener beneficios. Lo que viene a significar que si vendes películas pirateadas eres un delincuente o si las copias con la intención de venderlas y lucrarte en el proceso mereces ir a la cárcel.
Cosa muy distinta sería el caso de “buscar por internet”. El hecho de acceder a una página de internet y “bajarte” una película no te convierte automáticamente en un proscrito. ¿Cuál es el daño real que se ha hecho al cine con esta práctica? Bueno, todo depende de qué película se baje. Si tus opciones para ver una película son las de acudir a una sala de cine, hacer cola durante una hora, pagar una entrada cada vez más cara, aguantar los comentarios estúpidos de los adolescentes que tienes delante, ver una anormal cantidad de pantallas de móvil brillando en la oscuridad, escuchar como tu vecino de asiento marranea con sus palomitas o apura su refresco aguado, tener calor o frío, que te atruenen los oídos con un sistema de sonido demasiado alto para el umbral perceptivo humano y luego salir por la puerta de atrás como un empleado de servicio invadido por una sensación de estupor y decepción. Si es así, yo diría que “bajar” de internet es una cuestión de buena educación y sano equilibrio cultural. Eso sin contar con que el cine más cercano no te pille muy lejos de casa, porque si lo tienes a cincuenta kilómetros pues mejor te dedicas a otra cosa.
Esto es como las escaladas armamentísticas. Si tú vienes con una pistola, ellos traerán escopetas, cuando tú traigas fusiles de asalto, ellos se harán con lanzagranadas. Si promocionas una película como el “espectáculo que no te puedes perder” o “la sensación del verano” terminas creando en el público potencial un deseo irrefrenable de verla. Si los medios para hacerlo, económicos o materiales, no están a su alcance terminará buscando una manera alternativa de hacerlo. Lamentablemente la tecnología moderna nos permite hacer eso y mucho más. De ahí que las películas más pirateadas todos los años sean casualmente las que hacen mayor cifra de taquilla. Tratar de evitarlo sería como si el tipo que traía las barras de hielo en un carro tirado por caballos nos pidiera que no inventáramos el frigorífico.
Pero la cosa alcanza tinte surrealistas cuando las que lo hacen son las mayores productoras del mundo. Las mismas que tienen a directivos sentados en maravillosos despachos de la soleada california tomando decisiones que arruinan películas, nos ofrecen productos de cada vez menor calidad y sólo se preocupan por la cifra de negocios de ese mes. ¿Por qué? Porque ellas harían lo mismo si pudieran. Y no me baso en una suposición, me baso en hechos porque, en realidad, ya lo han hecho. Voy a contaros una historia.
A principios del siglo XX, un señor llamado Thomas Alva Edison inventó una máquina para grabar imágenes y poder reproducirlas en movimiento. El invento se llamó coloquialmente “cine” y llegó a ser muy popular muy rápidamente. La gente pagaba un “nickel”, una moneada de cinco, diez o quince centavos, por un rato de diversión mirando las excitantes imágenes que otros creaban para ellos. ¿Todas esas películas estaban creadas por Edison? De ninguna manera, como si de silvestres champiñones se trataran, un montón de productoras de cine surgieron en la costa este de los Estados Unidos y comenzaron a ganar dinero realizando y exhibiendo esas películas. Algunas habían comprado la máquina de Edison, por la que debían pagar un canon en concepto de propiedad intelectual, pero otras inventaron sus propias máquinas o simplemente copiaron el invento.
Edison estaba cada día más enfadado y como si de un villano de aquellos tiempos primitivos del cine se tratara, se atusó el bigote e ideó un plan. Por aquel entonces se comenzaba a utilizar la cinta de celuloide, lo cual facilitaba mucho la grabación y exposición de la película. Edison inventó un nuevo sistema para evitar que la cinta se rompiera, cosa que ocurría con cierta frecuencia, y la dotó de unos agujeros que también patentó. Si alguien utilizaba su cinta con agujeros o cualquier invento parecido, debería pagar la patente correspondiente y él engrosaría sus arcas con aquel nuevo y maravilloso invento. Comenzó así una guerra entra las productoras y Edison. Inspectores de patentes perseguían a los exhibidores para averiguar si todo estaba en regla e imponían multas a aquellas productoras que no cumplían con la ley. Finalmente ocurrió algo insólito. Agobiadas por la marea de abogados que Edison les había echado encima, las mayores productoras y distribuidoras de Estados Unidos emigraron a la Costa Oeste, por dos razones: Uno, allí había muchas más horas de sol y se podía filmar durante más días, y dos, el ejército de picapleitos de Edison no llegaba hasta allí, su patente no tenía validez en aquellos estados todavía, así que patentaron sus propios sistemas y se libraron de pagar al malvado de Edison. El lugar donde comenzaron a asentarse era un rancho al que pronto se conoció como Hollywood, el resto es historia en celuloide.
Así que ya lo sabéis, no os sintáis culpables por bajaros una película de vez en cuando, ellas harían lo mismo si pudieran. Sin contar con que cómo lo hago yo para intentar ver algunos clásicos del cine, porque como tenga que esperar a que los pongan por la tele…
Iba a argumentar el porqué estoy a favor, pero mejor que lo argumenten los que se hacen ricos creando entretenimiento televisivo: http://computerhoy.com/noticias/internet/pirateria-juego-tronos-es-mejor-que-ganar-emmy-5594
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