Siempre nos dicen que las decisiones que tomamos conforman nuestra vida, nuestro futuro. ¿Pero qué hay de las decisiones que toman otros? A veces no hacer nada, ver partir a un amigo a un destino incierto te cambia más por dentro que haber partido tú mismo.
La vida nos transforma. Puede que no lo veamos o que no queramos verlo, puede que incluso nos neguemos a admitirlo, pero no somos las mismas personas que antes. Y la persona que somos puede haber perdido demasiado, quizás tu inocencia, quizás tu infancia entera por la decisión de otro. Agazapado en tu interior está tu verdadero yo, ese niño asustado que se muestra en la violencia, en la inseguridad, en el miedo que jamás aceptarás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario