miércoles, 21 de agosto de 2013

Pacific Rim


Un día llegó Guillermo del Toro y decidió que quería hacer una película de Mechas y Kaius dándose mamporros. Hasta ahí bien, si la dirige Guillermo del Toro habrá que darle un margen de confianza. El mexicano es un tipo que ha demostrado con creces que sabe contar una historia aunque en ocasiones se pierda en la marabunta de los efectos visuales y peque de exceso de preciosismo en las composiciones de los mismos.

Y en ésta se ha perdido mucho porque aunque el apartado técnico es espectacularmente bueno, eso ya lo sabíamos. A los blockbusters de ahora se les supone un acabado en los efectos especiales, el vestuario, el CGI y la fotografía que difícilmente encuentran igual en la historia del cine. Eso ya lo tenemos, sabemos que va a ser así y sabemos que si del Toro está detrás estarán incluso por encima de la media.

Entonces ¿por qué quedarse ahí? Puede que la premisa de la historia sea tan absurda e infantil que nos quedemos atrapados en su estupidez. Puede que no dé para más que para mostrarnos unos personajes planos y mil veces vistos, como si los protagonistas de todas las cintas espectaculares del verano estuvieran escritos con la misma plantilla a la que sólo cambian el nombre. Los mismos diálogos, los mismos gestos, los mismos abdominales marcados. Puede que los Estados Unidos tengan que salvar el mundo una vez más y que el resto de naciones queden reducidas a meros comparsas para rellenar hueco pero que no saben mantener el tipo cuando las cosas van mal. Puede que sea obligado aguantar una hora de película con diálogos infames y aburridos y parlamentos horrendos. Puede que la historia sea un mero elemento accesorio para lo que verdaderamente importa: ver a los titanes dándose estopa a base de bien.

Pero todo eso es lo que diferencia a las buenas películas de los espectáculos mediocres. Y todo eso es lo que tiene Pacific Rim. Sin embargo hay algunas cosas más que contribuyen a que éste sea un mero pasatiempo que fácilmente desaparece de nuestras retinas. Y es que la película parece fallar en sus puntos fuertes. La acción es lenta y aburrida. Muy posiblemente debido a que nos pasamos media cinta viendo como enormes montículos de carne, escamas y metal se lanzan guantazos y eso no es el paradigma de la velocidad. Se agradece que la cámara no se mueva de forma epiléptica como en otras producciones pero los combates carecen de dramatismo y sensación de verdadero peligro. Son tan planos como los personajes que pueblan la película, sin pizca de personalidad, el escenario donde pelean los monstruos es un mero tapiz que da color al enfrentamiento y poco más. Exactamente como el fondo de un videojuego de lucha.

Por otro lado no hay un antagonista en la película. Los “malos” son los Kaius que vienen a arrasarnos y que se trata de simples bestias que vienen a hacer el trabajo sucio de unos seres más maléficos que esperan ocupar una tierra devastada y vacía. Pero esos seres no tienen ninguna importancia en la trama pues se dedican a contemplar desde su agujero lo que acontece en la Tierra. Los monstruos no tienen la suficiente personalidad como para erigirse en antagonistas interesantes. Son meras bestias de carga, sin inteligencia, ni pizca de astucia, solo fuerza bruta. Muy espectaculares en los combates, muy feos y tremendamente poderosos físicamente pero jamás dan una sensación de poder ganar realmente los enfrentamientos. Casi como si lo absurdo del planteamiento se hubiera trasplantado a la historia.

Y alguien podrá argumentar que la película no pretendía más que ser un entretenimiento veraniego que nos reconcilie con el niño que todos llevamos dentro. Primero he de decir que si piensas eso eres un cursi de cuidado. Y además, llevamos ya mucho tiempo teniendo que reconciliarnos con el niño que llevamos dentro de una manera estúpida, banal y pensada para chavales idiotas de catorce años que se ríen como Beavis and Butthead cuando ven explotar algo. Digo yo que va siendo hora de enseñarle al niño interior que se puede divertir con algo mejor. Además de que no quiero pensar que un divertimento para niños tenga que ser tan estúpido como Transformers, Battleship o esto. Es cómo decir que no importa que los libros para niños tengan faltas de ortografía porqué todavía no saben leer ellos solos.

En resumen, Guillermo del Toro ha descendido a los suburbios del blockbuster veraniego con una película aburrida y de argumento ramplón. Lo del argumento nos lo estábamos imaginando, lo otro es novedad.

3 comentarios:

  1. No dices nada de lo más importante de la película: las armaduras de Mass Effect plagiadas, que quedan muy resultonas :).

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  3. Yo no he visto la película, por lo que no puedo opinar. Sin embargo, y en base a experiencias anteriores con películas de estas características puedo decir que no me sorprende que la película no valga la pena ser pagada por verla. Es un impresión mía obviamente. Tenía que elegir entre ir a ver cualquier otra y Elysium y creo que no me he equivocado al escogerla como peli de agosto. Ya te contaré la semana que viene... puedo adelantar, en cualquier caso, que el menú whooper xxl gigante no me defraudará

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